La CEOE mueve casi 600 millones de euros al año y tiene a sueldo a 35.000 personasLas contradicciones del liberalismo

Nieves Martínez

Una de las campañas que el liberalismo está lanzando contra los pilares de la democracia es aquella que se sustenta en el ataque deliberado contra todas las formas de organización y participación de la clase trabajadora. En esta campaña de desprestigio no se libran las organizaciones sindicales. Con una combinación de demagogia y populismo propia de los fascismos, basan esta campaña en las subvenciones y aportaciones estatales que reciben los sindicatos en particular y los partidos políticos en general para el desempeño de sus funciones. Poco o nada dicen de las aportaciones que la patronal recibe del estado o del dinero que destinan a sus “liberados políticos” como Javier López, responsable de CCOO en Madrid, llama a los cargos de confianza designados a dedo.

Y es que el liberalismo, doctrina que sirve de sustento al actual capitalismo, basa sus tesis en la reducción al máximo del estado como garante de lo público para convertirlo en un garante de lo privado. Esa máxima quizá sea la que explique el comportamiento de algunos medios de comunicación en manos de las grandes empresas y de toda la trama de organizaciones y asociaciones que le dan sustento. Una de esas organizaciones es la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), nacida en 1977 al albur de la Ley que regula el derecho de asociación sindical.

El crecimiento de esta organización patronal es directamente proporcional al apogeo de las tesis que dan sustento al liberalismo. En un artículo publicado en 2010 en Público por Ana Tudela se podía leer que la CEOE nació con 27 patronales asociadas y que en la actualidad cuenta ya con más de 5.000, aunque su número exacto -dice el artículo- no conoce ni la propia CEOE.

Subvenciones a la patronal
Para que los empresarios puedan estar agrupados, asociados y defender sus intereses frente a los de la clase trabajadora necesita de una burocracia y lo que es más importante, de un sustento económico. Su forma de financiación no es muy diferente a la de las organizaciones sindicales, ya que se mantiene gracias a las aportaciones de sus socios y de las subvenciones que por distintas vías recibe del Estado. Según la Memoria Anual de la propia CEOE para el 2010 y que recoge el diario Público, la patronal mueve al año más de 587 millones de euros, de los que un 68% procede de subvenciones públicas, cantidad que no está nada mal para quienes quieren reducir el estado a la mínima expresión y más si tenemos en cuenta que la aportación destinada al Congreso y al Senado es de 231 millones de euros. Ana Tudela, en su artículo de Público va más allá y compara la cifra con el dinero dirigido a Vivienda, la CEOE recibe la mitad del dinero que el estado destinaba a ayudas a la vivienda en 2010.

Cuotas de “afiliación”
Parece que para la patronal estar organizada reporta ventajas y beneficios ya que no tienen empacho, en época de EREs y recortes salariales, en seguir alimentando su superestructura a base de aportaciones. La cuota mínima de “afilición” para cada empresa en las grandes patronales es de 3.000 euros al año, frente a los 120 de media que se paga a los sindicatos de clase. Además de esta cuota mínima, existe otra partida de aportaciones, que oscila entre los 200.000 y 300.000 euros que las grandes corporaciones “inyectan al año”.

Según el diario Público, no hay datos exactos del dinero que ingresa la organización a través de las cuotas, lo que existe, es el dinero que a través de este medio recibe la estructura central de la CEOE, casi siete millones de euros. Aunque según una encuesta realizada entre sus miembros y de la que se hizo eco El Mundo hace unos días, los empresarios asociados prefieren mantenerse con dinero público antes que con sus cuotas.

Liberados patronales
Si las cifras que mueve la CEOE nos parecen desorbitadas, lo son más si vemos las del personal que tiene a su cargo. En España hay más de 35.000 personas a sueldo de la patronal frente a los 4.200 delegados que tienen las organizaciones sindicales, es decir, por cada delegado sindical, la patronal tiene 8 personas dedicada a la defensa de sus intereses. El porcentaje no es muy proporcionado.

Según Ana Tudela en su artículo de Público, la CEOE da empleo de manera directa a 130 personas, las organizaciones territoriales y sectoriales lo hacen con 3.600 y el resto de empleados y empleadas hasta las 35.000 los son de las organizaciones de base.

Además del personal contratado, la CEOE cuenta con más de 170.000 empresarios a nivel estatal que ejercen de manera desinteresada labores de representación.

Liberados políticos
A estos liberados de la patronal, habría que sumar los “liberados políticos” nombre acuñado por Javier López, responsable de CCOO en Madrid, y sobre los que tampoco dicen nada los fanáticos del liberalismo. Los liberados políticos son las personas asignadas a dedo por las Administraciones Públicas con sueldos cuantiosos y que sólo en el periodo de Esperanza Aguirre, en la Comunidad de Madrid, han pasado de 728 que tenía Gallardón a 1.521 que tiene la actual presidenta. La demagogia de apelar a la austeridad para la supresión de derechos a la clase trabajadora parece que choca con estas cifras, y más si tenemos en cuenta que en la Administración regional existen unos 700 delegados sindicales con dedicación exclusiva, la mitad de “liberados políticos” que tiene Aguirre bajo el nombre de “cargos de confianza”.

“A los concejales y diputados, los elige la ciudadanía. A los delegados sindicales los trabajadores y se rigen por leyes, convenios o acuerdos. A los liberados de Aguirre, los elige sólo el dedo de la Presidenta y en ellos se nos van mucho más de 100 millones de euros que pagamos todos los madrileños”, comenta Javier López en un artículo publicado en su blog.